La Verdad
Todos opinamos que detestamos las mentiras, y el que nos mientan. Nos gusta que la información que recibimos, de palabra o por escrito, sea veraz. Y nosotros ¿decimos la verdad?
la mayoría pensamos que mentir en cuestiones de poca importancia para ahorrarnos problemas o ahorrárselos a otros es permisible, sí, incluso necesario a fin de llevarnos bien con el prójimo.
Piense en la desconfianza que generan las falsedades en el matrimonio y el resto del círculo familiar.
La ambición y la codicia impulsan a muchas personas a mentir, movidas por estas quieren abrirse camino en la vida o conseguir riquezas, poder o una posición que no le corresponde. Otros movidos por el temor, el temor a las consecuencias o a lo que otros puedan pensar si se dice la verdad.
Toda mentira es una falsedad, pero no toda falsedad es una mentira. Mentir conlleva la intención de engañar. Decir una falsedad inconscientemente-como dar a alguien cifras o datos equivocados por error-no es lo mismo que decir una mentira.
La verdad perdura. Y las relaciones humanas son más estables y satisfactorias cuando las personas se comprometen a decir la verdad y obrar en conformidad con ella. L a verdad produce de inmediato beneficios como una conciencia limpia, una buena reputación y buenas relaciones dentro del matrimonio, en la familia, con los amigos y hasta en los negocios.
Las mentiras, en cambio, no pueden resistir el paso del tiempo.



